CGC de El Moral, transformación social a través del arte

El colectivo Nigulha Tsutsu, integrado por jóvenes de 12 a 29 años, realizará una intervención artística en el Laboratorio Solar

COMUNICADO 3336


Xalapa, Ver.- Una transformación social sin precedentes está en marcha en la colonia El Moral, una zona con altos índices de rezago e inseguridad. Esto, al convertir el antiguo tianguis, un lugar peligroso y casi abandonado, en un Centro de Gestión Comunitaria (CGC) con huertos, talleres y herramientas como el arte, que marcan un antes y un después en la vida de mucha gente.

El colectivo Nigulha Tsutsu es el mejor testimonio de ello. Se trata de una agrupación de mujeres que habitan en la periferia de Xalapa, jóvenes de 12 a 29 años, que surgió por la necesidad de encabezar una lucha por desestigmatizar esta zona.

“Si bien es conocido que El Moral es un lugar violento por donde nadie quiere pasar, es la imagen que difunden las noticias, las redes sociales, porque aquí también hay muchas personas a quienes nos interesa el arte y tenemos un camino: educar a la sociedad, a las infancias, en cultura de paz, derechos sexuales y perspectiva de género, y el CGC es epicentro de todo eso”, cuenta Fátima Juárez, integrante de la agrupación.

Junto con tres compañeras, a principios de este año fundó el colectivo. Aunque trabajan juntas desde 2018, lo interesante es que Fátima, Daniela y Briana son primas, cuyas madres participan en la Red Comunitaria de Mujeres para la Prevención de la Violencia de Género de El Moral, formada con el apoyo del Instituto Municipal de las Mujeres de Xalapa (IMMX), que les brindó información y herramientas para ejercer sus derechos y formar comunidad.

Se trata de jóvenes que ven a sus madres como personas que rompieron las cadenas y buscan otra forma de ser mujer, con otras perspectivas. Tras la demolición del antiguo tianguis, que antes fue un nido de violencia y foco de inseguridad, así como la construcción del CGC, encontraron nuevos espacios para desarrollarse a través del arte y la colectividad.

“Nosotras comenzamos a acompañar a nuestras madres a ver qué hacían. Entonces, ya con 16 ó 17 años empezamos a tomar más conciencia de lo que está pasando: darnos cuenta de que la violencia no sólo son golpes, sino que va más allá. Justo con estos conocimientos que traemos seguimos trabajando con las infancias, lo que nos ha permitido seguir la lucha de las mujeres para lograr la igualdad de género, la cultura de paz... No ha sido fácil”.

Recuerda que el tianguis era uno de los puntos más peligrosos del barrio: “Sufríamos violencias, como acoso. Ahora la colonia se mueve con las mujeres; los huertos comunitarios que ellas manejan, por ejemplo, y en muchos sentidos se está haciendo un gran cambio”.

Antes de que construyeran el CGC –continúa–, entró a un programa de empleo temporal del Ayuntamiento y se involucró en el trabajo comunitario que se impulsa. “Hasta que llegó la oportunidad. En 2018 hicimos un mural en donde aún era el tianguis, precisamente para apropiarnos del lugar. Una vez construido el centro comunitario, en 2019, nos invitaron nuevamente, ahora a restaurarlo, así que juntamos a más bandita”.

Con el nuevo espacio llegaron los talleres de arte, música, pintura, canto, radio y cocina, los huertos comunitarios a lo que jamás creyeron tener acceso en esta parte de la ciudad: “Cuando empezamos a trabajar ahí fue muy emocionante, porque conocimos este espacio como algo malo y ahora es un sitio seguro”.

Otra integrante del colectivo, Daniela Saldaña, de 17 años, dice que cuando comenzaron a decirle a la gente de la colonia sobre la construcción del CGC, muchos estaban en contra, principalmente los dueños de los locales del viejo tianguis, aunque los tuvieran completamente abandonados: “Las jóvenes éramos quienes estábamos de acuerdo, porque era un lugar peligroso. Llegando las seis de la tarde ya no queríamos pasar por aquí, pues nos podían asaltar”.

Cuenta que uno de los motivos para hacer el mural con la técnica del graffiti fue erradicar en la gente la idea que sólo eran rayones y vandalismo, y que se tomara conciencia de que también es arte.

“Recuerdo que cuando estábamos iniciando el mural venían muchísimos niños de las colonias cercanas. Jugaban y se emocionaban porque era algo nuevo, que no conocían. Desde ahí fue una vista diferente a todo lugar. Pensé: 'esto va a ser un gran cambio a futuro, porque estos niños son los que van a crecer en la colonia, van a venir a jugar aquí'. Era impresionante cómo se emocionaban tocando un aerosol y pintando”.

Como resultado del trabajo del colectivo hay pequeños cambios, pero muy notorios. Quienes las ven dicen que sí están haciendo algo por la colonia, que la están cambiando, porque antes “cuando invitábamos a alguien a la casa nos decían: ‘tú vives en El Moral, no quiero ir, me van a asaltar’. Ahora saben que hay un Centro de Gestión Comunitaria, un lugar seguro donde nos podemos encontrar, jugar, crear...”.

Pensar que la colonia ya no es conocida únicamente por la violencia "me hace sentir muy orgullosa de este lugar, donde nací y he crecido: La suma de pequeños esfuerzos permite hacer grandes cambios”.

Su hermana Briana tiene 21 años. Refiere que gracias a Fátima se vincularon a la Subdirección de Juventud y lograron restaurar el mural con nuevas técnicas y en un contexto completamente distinto: “En el mercado había contenedores con Internet, pero luego los quitaron. Ahora habrá un Laboratorio Solar equipado con computadoras y servicio gratuito. Creo que en México sólo hay dos de este tipo, y uno lo tendremos en El Moral”.

Con apoyo de fundaciones y organizaciones internacionales como Computer AID, en este laboratorio niñas, niños y juventudes podrán aprender temas de robótica y tecnología, y justo en este espacio las integrantes de la agrupación realizarán una intervención artística.

“Pasaron muchas administraciones y nunca nos voltearon a ver. Esto será no sólo para la colonia, sino para la gente de los alrededores. Si tú vas y preguntas cuáles son los puntos que reconocen de la colonia, lo único que hay es la iglesia, el kínder y la primaria. No tenemos un parque para los niños ni otro punto geográfico de referencia. Ahora la gente ya se queda de ver en el CGC”.

INTERVENCIÓN ARTÍSTICA

Justo en el Laboratorio Solar que pronto se pondrá en marcha, el colectivo realizará una intervención artística en la que plasmará la historia de la colonia El Moral, “lo que representa para nosotras, y para ir quitando estos estigmas de que es un lugar violento. Queremos mostrar la parte positiva a través del graffiti”, agrega Fátima.

Para esta tarea recibieron el apoyo de un graffitero famoso de Xalapa, Ahmed Villegas, conocido como Cover, quien lleva 15 años dedicado a esta actividad, con intervenciones en la avenida Rafael Murillo Vidal, el Centro o el Mercado Jáuregui. Recientemente dio un taller de stencil en el CGC El Moral, al que asistieron las integrantes de Nigulha Tsutsu.

“Me invitaron las chicas de la Subdirección de Juventud para dar un tallercito. No había ido después del mercado y me pareció muy interesante que ese lugar lo estén tomando las chicas del barrio. Al taller asistieron desde chiquitos hasta señoras, se les enseñó a cortar, a dibujar, a pensar en un tema y elaborarlo, todo enfocado en el CGC”, dice.

El stencil es una plantilla que se recorta y se plasma un diseño en una imagen, y al pintar con aerosol queda en la pared o en alguna superficie. Después de este taller, Cover ayudó a aterrizar el diseño de la intervención que las integrantes Nigulha Tsutsu realizarán en Laboratorio de El Moral.

“El arte es cultura y cambia el ámbito de un barrio pesado, por ejemplo, involucrando a la gente, a las niñas, los niños e incluso personas adultas. Nosotros hacemos un festival cada año en el que participan artistas, cantantes... gente que quiere mostrar su arte”, concluye.

00