Explotación y racismo, herencia española en América

La conquista marcó cultural, social y políticamente a los mexicanos

Comunicado 1463

Veracruz, Ver.- La conquista española no terminó en el siglo XVI y es necesario seguir estudiando sus repercusiones, pues este hecho marcó a los mexicanos política, cultural y socialmente, afirmó Enrique Semo Calev, investigador emérito de la facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien ofreció la conferencia magistral El sitio de Tenochtitlán, heroísmo y hecatombe de un pueblo, la noche de este sábado en la librería Mar Adentro de la ciudad de Veracruz.

Al participar en el Congreso Internacional 500 años de la ¿conquista?, Irrupción española y guerra mesoamericana, dijo que la caída de la gran Tenochtitlán, en 1521, no se debió a un grupo pequeño de españoles. Vencer a un gran imperio requirió de aprovechar las enemistades y conflictos entre los grupos indígenas y crear alianzas: “Hernán Cortés pactó con los tlaxcaltecas y con los texcocanos, quienes gozaron de privilegios –como la exención del pago de tributo a la Corona– durante la época colonial”.

Lo presentó el presidente municipal de Xalapa, Hipólito Rodríguez Herrero, quien se refirió a Enrique Semo como formador de historiadores y un estudioso del capitalismo y los modos de producción establecidos en México: “La historia económica es fundamental para comprender los acontecimientos políticos e históricos que han marcado a nuestro pueblo”.

Antes, durante la primera mesa de trabajo, se concluyó que la herencia de la conquista española de América fue un sistema de castas que a la fecha provoca la discriminación de las personas por el color de su piel, independientemente de la explotación humana y de las riquezas naturales por los gobiernos europeos.

La historiadora Rina Cáceres, de la Universidad de Costa Rica, presentó la ponencia De África a América: hombres, mujeres y niños en la era de la esclavitud, y dijo que se trajo principalmente a mujeres, sometidas a tener hijos para poblar el territorio con esclavos al servicio de la Corona y venderlos en otras regiones del mundo.

“Se comenzó a catalogar a toda persona por su color de piel y se creó asentamientos de negros, mulatos y pardos, obligados a pagar tributo”.

La antropóloga social Cecilia Sheridan, del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), participó con la ponencia Colonización y exterminio en el septentrión novohispano, enfocada en el norte del territorio, donde la colonización nunca acabó, pero la conquista dejó de serlo cuando se exterminó a los indígenas.

La intervención influyó poco en esta zona, donde los chichimecas opusieron resistencia durante más de 300 años. Los españoles los consideraban salvajes; personas que vivían sin reglas, y por ello la Corona autorizó matarlos.

Participó después el sociólogo e historiador Hassan Remaoun, de la Universidad de Orán, quien con la ponencia El mundo árabe en el contexto islámico reseñó la lucha por nuevas rutas para transportar oro, plata y esclavos, que permitió también extender su religión en otras regiones de Europa. Esto obligó a buscar nuevas rutas y provocó el descubrimiento de América.

Asistieron la presidenta del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Rosío Córdova Plaza, y el secretario técnico de la Presidencia, Guillermo Burgos Miranda.

 

 

00